Por así decirlo (2000)


POÉTICA

Las chispas que dispersa
el papel que quemaste,
la lenta mordedura negra del fuego
dispersan una historia
toda presente.

Un canto se hace
de quemazones, humo, chispas:
el papel que quemaste quedó intacto.
Espera nuevas letras,
recortes de sonido.

Lo que resiste, a veces,
vale la pena.



MENOS

No sería grave si
hubieras aprendido a hablar de menos,
a estar menos vivo,
menos aún
si tu padre y tu madre
en lugar de una ráfaga
de amor o de ternura o simpatía
de conmiseración o búsqueda o
cualquier otra cosa —son tantas las variables—
en el momento justo hubieran distraídose,
mirado una película
o tomado un café
decir salgamos, vamos a tomar aire
cambiar de tema —son tantas las variables—
por no nombrar la gracia
de hacer lo que la vida
más tarde o más temprano se encarga
de hacer contigo.


ENCUENTROS

El niño reconoce la marca de la muerte
antes que la avalancha de la vida,
en doloroso y dulce cuerpo a cuerpo
con la leche ciega, nutricia.

El joven reconoce la cicatriz
que alisa su memoria,
presagia su presente,
abre el futuro poco antes
de que le caiga la primer desgracia.

El adulto reconoce la misión del amor,
cuando ya pasó el tiempo
en que lo amado remitía a la espera
de un mundo trabajoso pero cierto.

El viejo reconoce sus huellas
vívidamente frescas, en oscuros
recorridos por sitios familiares y
extraños, por los que nunca anduvo.


VISIÓN OBJETIVA DE LAURA
(In memoriam)


Por reproducciones mentales,
láminas,
viejas fotografías,
recuerdo que llegamos a comer
del mismo plato,
cosmopolitamente,
y hasta puedo agregar
—si no te importa—
un chorro de agua dulce a nuestro vaso,
a tus zapatos,
a nuestras vidas
inexpertas entonces, incorregibles luego.

Laura:
déjate de salar las sábanas.

Navegamos igual en negativo,
los vientos rompen todo
del otro lado,
del lado de lo cierto.

Te beso Laura
del lado de tu nombre
del nombre equivocado,
del lado equivocado de tu nombre.

Que por reproducciones,
láminas,
viejas fotografías,
te endereza hacia el cielo.

Laura:
te imagino entre góndolas
en un supermercado transparente
comprando cantidades eternas de manjares
a l’aura sparsi.

Yo estoy aquí, del otro lado
navego en negativo,
si me doy vuelta desaparezco.
No tengo vuelta. Vivo.